Unas amigas le contaron a Vanessa Marcone que Valencia era la ciudad perfecta para hacer el Erasmus. Lo mismo le dijeron incluso sus profesores. “Después vi unas fotos de la ciudad y me convencí que sería una buena elección”, cuenta Vanessa. Y así lo fue para esta estudiante italiana de lenguas y literatura.

Las primera impresiones no engañan. “El primer barrio que vi de la ciudad fue el Carmen y me encantó. También la plaza de la Virgen, es uno de los lugares más chulos de la ciudad”. Aunque Vanessa pensó al principio que era una ciudad demasiado grande, “después descubrí que puedes llegar donde quieras simplemente andando”.

Vanessa vivía, como muchos otros estudiantes valencianos,  en Benimaclet.  “Es un barrio encantador, tiene de todo y se vive muy bien allí”.  Le encantaba ir a la Bodega Fila con sus amigos a tomarse una botella de vino. Los martes no se perdía las fiestas de ESNE en Natura Dub. En los fines de semana, su lugar favorito era el parque del Turia, “un lugar maravilloso”. También aprovechó para visitar otros ciudades de España: Madrid, Barcelona, Córdoba, Granada, Sevilla y Cádiz.

La mayor de sus dificultades durante la Erasmus le pareció hacer amistad con gente de Valencia y en general con españoles. “A no se que vivas con españoles es muy difícil conseguir a hacer amistad con ellos, casi siempre los únicos que quieren hablar y quedar contigo son los ex Erasmus”. Vanessa conoció a la mayor parte de sus amigos en las clases o alguna fiesta, pero sobre todo a los encuentros que hacen para los Erasmus al principio de cada semestre, como los organizados por ESN.

Respecto a la universidad, la principal diferencia que encontró fue los trabajos y redacciones que hay que hacer durante el semestre y entregar a final de curso. “En Italia solemos tener más horas de clase, pero ningún trabajo o muy pocos. Además, por lo que respecta mi grado casi todos los exámenes son orales mientras que en Valencia eran escritos”.

Pero Vanessa confiesa que en su Erasmus, no fue en las aulas donde más aprendió. “La mejor lección que aprendí es que aunque una situación puede darte miedo no tienes que pararte, sino enfrentarte a ella porque puedes convertirse en una maravillosa experiencia”. Para ella la Erasmus es una experiencia que te cambia y te ayuda a crecer. “Para mucha gente es la primera vez que vive lejos de sus padres y entonces tienes que aprender a ser responsable y a depender de tus propios medios. Además, el hecho de conocer gente nueva te ayuda a ser más sociable y a tener una mentalidad más abierta”.

En definitiva, para Vanessa su Erasmus en Valencia fue una experiencia “extraordinaria”. “No fue como me lo esperaba, sino todavía mejor”.